DIRECCIÓN PEDAGÓGICA

E  INNOVACIÓN ESCOLAR

EXPERTO EN

FUNDAMENTACIÓN

La gestión escolar y la dirección escolar han ido evolucionando a lo largo de los años y los Colegios van adaptando sus principios de funcionamiento a los nuevos tiempos. Los centros escolares basados en excesiva jerarquía y orientados a la gestión ('management') suelen ser sólidos y eficientes, en todo lo referente a lo organizativo, pero la innovación que hoy requiere lo pedagógico necesita otro tipo de estructura y funcionamiento, y ese es el gran reto que tenemos por delante con la propuesta de este posgrado.

 

En su obra, Kottler identifica algunas de las limitaciones a las que una organización con una gestión jerárquica tradicional se enfrenta, y parece importante pensar que son perfectamente aplicables a un centro educativo, y a las dinámicas que muchos directivos están desarrollando.

 

He aquí algunas de esas limitaciones que entendemos importantes para el desarrollo correcto de la innovación educativa:

 

1.- La confianza como cuello de botella

Las más importantes y estratégicas iniciativas son llevadas a cabo siempre por un muy reducido número de personas de confianza. Eso supone una limitación evidente tanto en cuanto a la velocidad como a la cantidad de lo que se puede conseguir.

 

2.- Silos de comunicación

Impiden que el flujo de información desde la cúspide de la pirámide a la base fluya de manera ágil.

 

3.- Burocracia y procedimentación

Las políticas, reglas y procedimientos, incluso siendo sensatos, se convierten en barreras a la velocidad estratégica del Colegio.

 

4.- Cortoplacismo

El foco en los resultados a corto plazo choca con la visión de medio y largo plazo para mejorar la posición estratégica y la velocidad de adaptación.

 

5.- Miedo a tomar iniciativas

Los directivos no suelen atreverse a tomar iniciativas sin el permiso de sus superiores.

 

6.- Autocomplacencia

Especialmente si el pasado ha sido brillante, lo que hace pensar que no se necesita nada nuevo, que no es necesario el cambio.

 

Estos factores, reconocibles por muchos de nosotros como gestores educativos con experiencia en centros escolares, parten de un modelo de trabajo que ha resultado eficaz en las últimas décadas, pero que ahora son muy peligrosos en un entorno tecnológico, social y económico que cada vez evoluciona con mayor rapidez y exponencialidad.

Para contrarrestarlo, hay que empezar por trabajar la visión y la estrategia orientada a las nuevas exigencias que la sociedad demanda a la Educación. La gran pregunta como siempre es si los directivos escolares tienen esa visión y la estrategia actualizada adecuada a la misma.

 

Por un lado se encuentra la parte escolar jerárquica, una parte del Colegio que se encarga del día a día, que vela por la eficiencia y por los resultados a corto plazo, es decir, aquello para lo que está mejor preparada y que sabe ejecutar de forma excelente.

 

Por otro lado, y esto es lo que llevamos promoviendo hace tiempo, propone la creación de una estructura en red donde se produce la innovación, las acciones estratégicas, el impulso, el cambio...

 

Una estructura escolar en red que, en lo que a las personas se refiere, no es disjunta de la organización jerárquica. Es decir, los miembros de esa organización en red también forman parte de la organización jerárquica, lo que les proporciona cercanía a la operación diaria y un contraste de realidad.

 

¿Tiene sentido este nuevo concepto? ¿Se trata de una idea realmente accionable?

Cada uno puede intentar imaginarla en su propio centro escolar y comprobar a qué conclusiones llega...

 

Lo que si tenemos claro es que, para desarrollarlo, proponemos tres grandes líneas de acción: liderazgo, visión y comunicación permanente a nivel vertical.

  

Por centrar el asunto, este es el escenario educativo y social en el que nos veremos inmersos como directivos escolares:

 

1.- Auge y despliegue de un nuevo concepto de aula, modelos de aprendizaje, tecnología educativa y necesidades del alumno para un nuevo escenario laboral y profesional.

 

2.- Profesores en crecimiento exponencial en los campos anteriormente citados, con una brecha importante con respecto a los nuevos profesionales de la educación. Escuelas de Magisterio con mucho por contextualizar en la mayoría de los casos.

 

3.- Leyes y políticas educativas nacionales e internacionales excesivamente centradas en currículos cerrados y con obsesión por resultados comparativos que están desconectados social, cultural, histórica y culturalmente hablando.

 

4.- Una sociedad que está exponencialmente volcada en la tecnología, en un futuro visto desde la convivencia con las máquinas, los robots, las bases de datos, y la conectividad masiva.

 

5.-  Una escuela en la que no tenemos claro hacia dónde irá, y cuál será definitivamente nuestra función social en un mundo global, líquido, hiperconectado y cambiante de la forma más radical que se recuerda.

 

Seguro que podríamos añadir algunas tendencias más, pero desde un escenario educativo, esto es lo que se nos presenta para los próximos años.

  

LOS GRANDES EJES SOBRE LAS QUE CONSTRUIR LAS NUEVAS LINEAS DE INNOVACIÓN EDUCATIVA Y LA DIRECCIÓN

 

Lo importante es proponer. Y que lo importante es empezar a ser conscientes de qué sabemos cómo directivos escolares, y hasta dónde tenemos claro por dónde ir, y cómo empezar. No debemos llevar a nuestros colegios a una situación de incertidumbre por nuestra falta de formación, criterio y visión de lo que viene o está previsto socialmente en los próximos años.

 

Nuestra propuesta de un centro educativo y que constituirá el eje horizontal de la T de un directivo escolar 2020, se define en las siguientes áreas:

 

1.- Big data educativo y personalización

 

El mundo se mueve hacia los datos. Los datos medidos, contrastados y que nos permitan conocer a nuestros alumnos en dimensiones que no queden exclusivamente orientadas a lo académico. En los colegios, ahora mismo lo único que se mide (y no siempre) en grandes datos es lo académico. Y debemos pensar que lo académico, que nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia, será un punto más de la medición de lo que dan de sí los alumnos en la Escuela. Ahora todo se está orientando al Big Data para conocer necesidades, tendencias, crecimientos… y la Escuela no debe estar ajena a esto. 

  

2.- Pensamiento computacional, robótica y programación

Basta con ver las estadísticas de las tendencias laborales, para saber que nuestros alumnos ( partamos de los alumnos de 2/3 de ESO) que se incorporan al mundo laboral, más o menos, en 2025, van a trabajar en profesiones que desconocemos totalmente, excepto en una cosa: tendrán un marcado contenido computacional y robótico.

 

Aquí tenemos que sumar las impresoras 3D, la realidad aumentada, la realidad virtual, la robótica… un escenario espectacular que hará de nuestros colegios, o de aquellos que sepan asumir y liderar este cambio, verdaderos laboratorios de investigación, creatividad y buenas ideas.

 

3.- Nuevos métodos de aprendizaje, metodologías inductivas

En esta área estamos. Lo que muchos colegios denominan INNOVACIÓN, se basa en la introducción de metodologías que llevan muchos años ya entre nosotros, pero el poder del estrado es tan poderoso… los proyectos, los problemas/retos, la gamificación, el cooperativo, el flipped classroom… todo aderezado con la potencia de la tecnología e internet. Un nuevo escenario metodológico que reclama nuevas formas de evaluación.

 

Escenarios dónde nuestros alumnos van a poder desarrollar competencias clave para su desempeño profesional en un mundo robótico y artificial (toma de decisiones, resolución de problemas, trabajo en equipo, liderazgo…).

 

Aquí están muchos Colegios intentando dar con la tecla del arranque… pero esto, no es innovación. En realidad, supone una actualización a marchas forzadas para seguir manteniendo ritmo social.

 

4.- Inteligencia emocional y PNLE (programación neurolingüística educativa)

Si algo nos va a hacer competentes en un futuro, será mantener y desarrollar aquello que un mundo computacional nunca tendrá: emoción, motivación, autoestima, es decir: relación humana.

 

Los Colegios debemos hacer un gran esfuerzo por trabajar con estas generaciones en proponer proyectos y programas que desarrollen las habilidades emocionales que nos está robando la tecnología. Valores y emociones conjugados.

 

 Junto a estos aspectos aparecen líneas de trabajo importantes como la internacionalización, los nuevos espacios para el desarrollo del aprendizaje, habilidades y competencias de ámbito lingüístico… que dan forma final a la estrategia de un equipo de dirección actual.

 

Entendemos que todo esto puede resultar tremendamente disruptivo, comprometedor e incluso molesto. Pero si alguien pretende que digamos que estamos de maravilla… mucho trabajo por delante en la innovación directiva.

 

Pero hay una cosa innegable: la sociedad en la que vivimos ha iniciado una revolución exponencial imparable, y para que la Escuela tenga sentido, debe actualizar sus objetivos y adaptarlos a esta revolución. Los directivos debemos estar al frente, liderazgo y promovíendo este cambio.

 

De esto va la dirección escolar en estos albores del siglo XXI.

 

 

José Navalpotro - Director del Posgrado

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